Llegaba de compartir un día de campo con mis compañeros de trabajo. Entré a una cabaña de madera que me resultaba muy familiar . Cuando termino de ingresar y cierro la puerta detrás mío, la cabaña se oscurece por dentro. Toda la calidez que ofrecía la madera de sus parees se volvió silencio oscuro y cómplice. Como una aparición fantasmal, brota de la oscuridad un plato de cerámica.
Una voz presente en todos lados, me explica que los nombres escritos en el plato son de personas que están tocadas por la muerte.
Me paralizo del terror.
Obviamente me desperté...
pd: la cabaña era realmente hermosa: con adornos en las repisas y una mesa robusta. Estaba ubicada en el claro de un bosque.
martes, 27 de noviembre de 2007
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