Paseábamos con Marce y Nati por una galería abierta, en un pueblo tranquilo a orillas de un río sereno. Yo estaba pendiente de las lanchas que llegaban y se iban, mientras ellás recorrían los pequeños locales comerciales, de estilo montañés.
Llegaba nuestra lancha. Yo corría a buscar a mi mujer y a mi hijastra por los senderos de piedra laja. Las intentaba apurar pero resutlaba imposible. Preferían devorarse los enormes helados que tenían en las manos antes que volver.
Repentinamente aparezco flotando sobre calles familiares de la Ciudad de General Roca. Volaba feliz, satisfecho, eufórico.
Al pasar por la puerta de una de las casas sentí un pequeño temor que comenzó a intranquilizar mi vuelo.
Pero me sentía con mucha energía para desafiar cualquier cosa. Tanto que decidí enfrentarme a la VILLA. Aceleré mi levitación y la convertí en un vuelo rasante por las calles que me llevaban allí. Tenía el objetivo bien claro: entrar como sea y enfrentar el corazón del miedo.
Encontré un pasillo nuevo para ingresar y lo tomé..A medida que iba sintiendo cómo cambiaba la densidad de la atmósfera, más valor cobraba.
Pero el llanto de un bebé a mis espaldas comenzó a distraerme. Estaba a punto de tomar la última esquina para encarar hacia el centro de la villa cuando la molestia del llanto que me seguía fue más fuerte.
Al darme vuelta para alejar al bebé de mí, me sorprendo al darme cuenta que se trataba de una criatura monstruosa. La bronca por haberme hecho desviarade mi objetivo hizo que lo topase de frente y me lo devorase de un bocado. Quiso asustarme y terminó engullido por mí...
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