Un pueblo en la cima de un pequeño cerro brotado de frondosa vegetación. Podría ser un lugar en el Amazonas tranquilamente..o en la mesopotamia argentina.
Un detalle lo lleva hacia atrás en el tiempo. Me encuentro en medio de una especie de tarima ritual de madera, rodeado de todos los hombres y mujeres de la primitiva tribu.
No estoy solo. Frente a mí se yergue un hombre oscuro , alto y robusto, en actitud de alerta. Nos estamos por batir a duelo y todo el pueblo espera. Tenemos en las manos un arma muy extraña. una especie de arco y flecha unidos, un semicírculo de madera flexible unido a un eje y un sistema precario de resorte, el cual es estira hacia atrás y logra impulsarse hacia adelante para clavar su púa envenenada en el cuerpo del oponente.
Es un duelo a muerte. La vez anterior tuve suerte y mi contrincante murió. Esta vez, el adversario es mucho más fuerte y hábil . Logro rasguñar la piel de su brazo pero mi arma se quiebra y el veneno no lo afecta.
Frente a mi sorpresa, el hombre avanza y clava su arma en medio de mi pecho...Comienza a darme taquicardia. Sé que voy a morir...miro a mis costados y todo se torna borroso. Pienso que mi arma no había sido envenenada...pienso que arreglaron mi muerte.
viernes, 23 de noviembre de 2007
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